La brújula que no señala el norte
No somos cisnes, los cambios de pareja son orden del día. La infidelidad es inconcedible de un buen aficionado al fútbol. Al que le gusta este deporte nace destinado a un equipo. Estuvo bonito bailar Superestrella entre galáctico y galáctico, a los de verdad nos queda en el alma un equipo que no cesa de resucitar desde la muerte.
No descubro nada al decir que es más difícil pasar de rico a pobre que a la inversa. Es por eso que algunos no se atreven a salir de la burbuja de la Selección Española. El Mundial es el subidón extra regalado por una salvación que con su ausencia no hubiese sido lo mismo. El futbolero de verdad cambiaría el devenir del Mundial por la salvación del Levante. Pongo la mano en el fuego con que no hará falta.
La predicción tiene más gracia cuando no sabes si el agua quema o el fuego moja. Por no saber, dudo que el Levante de septiembre sea el que veamos en la primera jornada. El fútbol se ve en blanco y negro. Al Levante le ha tocado un gris oscuro. Seguimo siendo pobres, feos… ¿Malos? El fútbol premia a los valientes. El Levante lo ha sido y si uno ve la pretemporada parece que el equipo no se haya marchado de vacaciones. Si no hay nivel el equipo se sacrifica para disimularlo hasta en los amistosos.
Jack Sparrow tenía un cofre de oro y sin embargo su posesión más preciada era una brújula que mostraba el camino a lo que uno más desea. Luis Castro es esa brújula. Sabe lo que el abonado levantinista quiere y le marca el camino. De alguna forma sabe justo lo que este club necesita y cómo. Calero nos hizo creer, Luis te obliga a lograr el objetivo.
La maratón no es en sentido figurado. Al fútbol se le connota un deporte de centímetros, pero este Levante cosecha éxitos por cuestión de kilómetros. Siempre corriendo más que sus rivales, haciéndose grande por piernas. El rol del Levante cambió por voluntad, no por casualidad. En mi hemeroteca quedará esa presión alta en Balaídos durante el descuento. Una plantilla que para esperar el balazo lucha para que el rival no saque la pistola. Es la linea que me hace creer.
Tiritas fuera. Ya harán falta, aunque no ahora. Sufrir no es una elección, es inevitable. Somos el Levante y el yunke pega todos los años. Las probabilidades de descenso son reales, pero es un vaso medio medio lleno y no una ampolla. De lo que estoy seguro es que con la mentalidad de Balaídos, del final de temporada, es mucho más fácil acertar. La entrega de los últimos años de esta plantilla merece llenar un poco más el vaso.




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