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Artículo. Iborra para el mal de alturas.

Foto del escritor: Pablo Martínez BelmontePablo Martínez Belmonte

Uno de las muchas causas que han traído al Levante de vuelta a los infiernos de la 2ª división fue la fragilidad defensiva. El equipo sobrevivía siendo año tras año de los 3 más goleados de la categoría. En la última temporada el Levante se alzó como el equipo que más goles encajó con 76 goles, 11 menos que el Alavés, el equipo que precede.


Gran parte de esos goles provenían del balón parado. Se contaba gol a balón parado casi por jornada. Al final Alessio consiguió frenar la sangría de goles producidos por centros, pero la cifra de más de 15 goles por el juego aéreo permaneció.


Eso si contamos solo el último año. El problema tenía sus raíces de años anteriores con Paco López, seguramente el balón parado fuera el punto más débil en su plan de juego.


Girar la tortilla

En 4 jornadas el Levante no ha recibido ningún gol a balón parado. Es más, las tornas se han cambiado y es ahora el Levante el que suma desde las jugadas de estrategia. En este sector el global es de 0 goles en contra y 2 a favor. Algo impensable hace unos meses.


Un gol de córner obra de Mustafi y otro de saque de banda materializado por Iborra.


Sin embargo la mejoría del Levante a los balones aéreos va más allá del gol. Un equipo al que no se le atribuía el punto fuerte del juego por aire ha ganado más posesiones por arriba (68) que perdido (61).


Sigue sin ser uno de los mejores de la categoría. El Levante es solo el 11º equipo con mayor porcentaje de duelos ganados por aire (52,71%), tampoco dista mucho del 47,53% con que terminó el año pasado. La diferencia principal está a la hora de encajar goles.


Iborra para el mal de alturas

Esta leve pero notoria mejoría no se entiende sin la presencia de Vicente Iborra. Es el jugador que más duelos aéreos ha ganado de toda la 2ª división, en total 22 de 39.


Iborra es el líder del equipo en las acciones a balón parado, lo que obliga a los rivales a gastar gran parte de sus recursos en anularlo. Permite que otros jugadores tengan menos defensores estorbando. También sabe leer y anticiparse a la trayectoria del balón.


Ante el Oviedo, Iborra predijo los movimientos del balón en la jugada del empate, lo que le permitió estar mejor colocado que los defensas y tener posición de golpeo, así lo explicó en el postpartido.


Mehdi insiste con las jugadas ensayadas

"El compromiso de un equipo se mide en el balón parado"

El que más importancia le da al juego aéreo es Nafti. Declaró que con su forma de ver el fútbol leía el compromiso de un equipo a través de las jugadas a balón parado. Confesó que una gran parte de los entrenamientos se dedican a la estrategia en este tipo de acciones y que le molesta que su equipo pierda estas batallas, a lo que achica una pelea de compromiso e intensidad.


 

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