Así se vendió, Antonio Luna llegaba al Levante como uno de los mejores refuerzos de los equipos que lucharían por mantener la categoría. Un jugador cotizadísimo tras no renovar contrato con el Eibar elegía al Levante como lugar en que mantener el muy buen nivel que llevaba mostrando. Su salario (2,1M) era el reflejo del gran fichaje y la gran apuesta para que el Levante consiguiera asentar la cabeza nuevamente en la Primera División.
Le costó entrar en el XI, Toño no quería quedarse atrás. Hasta el partido ante el Alavés no debutó, además se perdió. Ante el Getafe dio su primera asistencia a Morales para empatar el partido y contra el Espanyol la primera portería a cero. No deslumbraba pero cogía forma en el once. Después de una lesión jugó 13 partidos consecutivos, 10 dentro de los famosos 21 partidos en que solo se ganó 1. En ellos hizo nada menos que 3 porterías imbatidas más, sobre todo destacable la conseguida en la aún más famosa victoria ante el Getafe en el primer partido de Paco López. Una lesión lo mantuvo fuera en los partidos cumbre ante Las Palmas y Málaga, nada más volver volvió a ser el fijo, dando otra asistencia en el hattrik de Boateng al Barça y un partido memorable ante el Sevilla, seguramente el mejor de todos que hizo en Orriols. Una primera campaña de notable.
Todo cambió, en la temporada 18/19 una lesión frenando las buenas sensaciones del 1º año. Comenzó titular, dio una asistencia en el fatídico 2-6 ante el Sevilla, se lesiono y el equipo comenzó a jugar bien. Nada más recibir el "okey" con el alta médica volvió al XI por necesidad tras la lesión de Toño, el equipo volvía a perder con su entrada. Símbolo de mala suerte sin duda... Desapareció de las convocatorias y el equipo cogió la carrerilla necesaria para alcanzar la permanencia de forma agónica. El Levante volvía a salvarse y jugar mejor sin Luna.
Con la nueva pretemporada el mensaje estaba claro, Luna ya no era considerado apto para jugar en el 1º equipo. Debido al estratosférico salario del lateral era imposible que un equipo decidiera plantearse ficharlo. Para no malgastar una ficha la mejor opción fue aceptar la cesión del Rayo, eso sí, el salario con patatas para Quico. Temporada intermitente, de algo a nada, Luna no fue titular más de 2 partidos seguidos en toda la temporada, ni con las rotaciones debido al calendario marcado por el covid fue tres veces titular a la vuelta. Más que convencer al Levante, le quitó la esperanza de contar para esta campaña.
Luna se marcha dejando 2 asistencias, 6 portería imbatidas, dos partidos memorables ante el Sevilla y Barça, un bajón tremendo y ahora un gran despilfarro de dinero para convencerle de que renuncie a los 2,1M y que busque otro destino donde se vuelva a sentir jugador. De la cifra de recisión de contrato ni hablamos porqué tiene muy mala pinta. La conclusión está en que Luna no se puede considerar un jugador que no haya llegado a rendir nunca, dio la cara cuando el equipo iba de capa caída a Segunda, aunque también hay que decir que no disputó los tres partidos más importantes del Levante (Las Palmas, Málaga y Girona) seguramente culpa de las lesiones ya que estaba siendo titular, todo sea dicho. Al parecer era más querido por el vestuario que por el cuerpo técnico, de la noche a la mañana sin justificación Paco le abrió la puerta de atrás del Ciutat para que no volviera. En el Rayo justificó que Luna había pegado un bajón tan grande como para llegar justito a un nivel de un equipo de Segunda División. A pesar de eso hay que desearle suerte.
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