El destino del Levante continuará encaminándose en uno de los escenarios más bastos del campeonato. El inicio de semana nos depara el duelo entre 2 colosos de la competición: Alavés vs Levante, el glorioso ante el Ferrari.
En el 1x1 los valencianos se plantan con mejores fichas. En el conjunto del engranaje los norteños han demostrado ser superiores. La creencia generalizada apuesta por que algún día las estrellas del Levante se organicen para materializar un universo en que todo gire en torno al Sol, el Levante, el elemento del que depende cada suceso en el universo de la 2ª división.
Al igual que el cuerpo celeste más grande de La Vía Láctea, al equipo de Javier Calleja se le pide ser decisivo en el transcurrir de la vida, decisor, juez y verdugo, ley de vida, que su superioridad, la magnitud de su grandeza imponga gravedad suficiente en que el resto de equipos oscilen y poblen en torno a las consecuencias del rey.
El Sol hace su vida, sin importar el que tenga al lado, el que se acerque o el que absorbe. Hay equipos que conviven con el Levante: Racing, Ibiza...; algunos merodean las arcas granotas: Burgos, Eibar...; otros se han ganado el derecho a absorber protagonismo: Granada, Las Palmas y Alavés, quienes al igual que un agujero negro pelean por imponer su ley.
Al Levante se le pide eso, protagonismo en el partido, tener la oportunidad de arbitrar el resultado. Su juego, su idea para conseguir la victoria, objetivo innegociable en cada jornada, debe variar lo mínimo teniendo en cuenta las características del rival, pero el dominio granota debe existir, sea como sea. Calleja eligió el control.
Sin miedo. Al Levante le pudo el respeto en su visita a Los Cármenes. Con un Granada herido y Karanka en el corredor de la muerte el planteamiento del Levante, en dinámica positiva, fue conservador dando bueno el empate cuando por sensaciones, antes y durante el partido, era el momento de meter mano ante el mejor local de la categoría en horas bajas.
Historia se imparte con el objetivo de conocer el pasado para evitar repetir los errores en el futuro. El planteamiento ante Granada fue un error, no pisar el acelerador por miedo a perder un punto hizo perder 2 y pudieron ser 3.
La situación del Alavés no es la misma, sin embargo la inercia se asemeja a la que brindó el Granada en su momento. Son 2 derrotas consecutivas, ambas fuera de casa. Aunque ese no debe ser el foco, la razón está en los jugadores. Algún día debe llegar el partido en que el Levante pegue un puñetazo sobre la mesa. El click en la cabeza de los jugadores, en hacerlos creer que son mejores empieza por un planteamiento dominador que no es sinónimo de kamikaze. Se puede jugar tu partido sin balón, con presión, en vertical u horizontal... y siempre con el objetivo final de los 3 puntos.
Nuestra lección de historia está dada. El fallo de empequeñecer a la plantilla en comparación a un rival no se puede volver a dar y ante el Alavés es la reválida. El Levante solo ha sido capaz de ganar a un equipo del actual top 10 de la clasificación, ha perdido ante 2 y ha empatado 4. Es una balanza que hay que remontar.
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