Durante las últimas horas la secretaría técnica del 1º equipo masculino inició la operación salida para descongestionar una plantilla formada por 33 jugadores hasta la salida del albanés. El objetivo está situado en las 23 fichas que suelen tener los clubes de media, meta complicada con nombres propios en la hoja de ruta para rebajar personal.
La primera víctima ha sido el delantero Armando Sadiku, descarte conocido desde hace tiempo del poco agrado de Paco desde los inicios, jugador por el qué varios clubes extranjeros con cierto renombre como el AEK de Athenas habían preguntado por el tras su buena temporada en la Segunda División con la elástica del Málaga. Otro equipo interesado en buscar su contratación era el propio Málaga, operación difícil debido a como se encontraba el club, atado de pies y manos rozando el límite salarial permitido. Finalmente el Levante ha sido incapaz de negociar un traspaso que permitiera amainar el algo más de millón que pagó en su momento al Legia de Varsovia.
Sadiku recaló a mitad de temporada 17/18 en el Levante de Muñiz, un equipo que deslumbró en segunda pero que en primera contaba con carencias de gol en una delantera formada por un Boateng desaparecido de las convocatorias, Alex Alegría, Nano Mesa y con Roger lesionado de gravedad. Su llegada junto a la de Il Pazzo buscaba revertir la situación, finalmente el equipo se salvó con la llegada de Paco López aunque sin apenas incidencia de Armando. Jugó un total de 267 minutos siendo su mejor momento cuando entró en la foto del gol de Campaña ante Las Palmas certificando la primera permanencia tras la vuelta a Primera División.
Al comienzo de la pretemporada 18/19 el albanés caía lesionado de una rotura de ligamentos cruzados, dejando su carrera futbolística en blanco hasta febrero. La llegada de jugadores como Dwamena y Mayoral dejaban sin opción de competir a Sadiku una vez volviera, tocó buscarle la vida fuera, en forma de cesión recaló en el FC Lugano de la liga suiza donde llegaría a ser importante, jugando 16 partidos anotando 3 goles y dejando al equipo 3º consiguiendo el derecho a jugar promoción de la UEL. Digamos que fueron el mejor equipo tras el Basilea y el Young Boys, los gigantes.
Sus números no bastaron para convencer a Paco, Sadiku volvió a salir cedido, esta vez a la Segunda División española con los colores del Málaga tras la incapacidad de la directiva de encontrarle una salida. Lo peor de todo fue el acuerdo en que el Levante debería pagar el 85% del sueldazo de Sadiku, que recordemos rozaba los 1,5M. En su primer partido ya alcanzó la titularidad indiscutible, al segundo ya marcó y así hasta llegar a los 12 al final de temporada. Consiguió la salvación holgada que al principio parecía complicarse y el cariño de la afición. También repartió una asistencia.
Su buen año presagiaba una revalorización de su caché, un imán para clubes modestos, aun así Sadiku buscaba quedarse en Málaga. Por otro lado el Levante buscaba una oferta que permitiera reducir las pérdidas de su fichaje. Contra pronóstico el equipo acabó anunciando la concesión de la carta de libertad para el bueno de Sadiku quien a priori parecía el descarte más fácil de colocar. Probablemente uno de los jugadores más ruinosos económicamente en la historia reciente del levantinismo.
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